Guía práctica
Alimentación durante el tratamiento del cáncer: lo que realmente ayuda
Comer bien forma parte del tratamiento. Ayuda a tolerar la quimioterapia, a cicatrizar después de la cirugía y a mantener la fuerza. Esta guía explica cómo manejar los síntomas que dificultan la alimentación y qué mitos conviene evitar.
Por qué la alimentación importa tanto
Hasta el 70% de las personas con cáncer sufren desnutrición en algún momento, y esto es aún más frecuente en los tumores gastrointestinales. La desnutrición deja al cuerpo más débil para enfrentar el tratamiento: aumenta los efectos secundarios, retrasa la recuperación y puede empeorar los resultados.
Lo más traicionero es la pérdida de músculo. Puede ocurrir en silencio, incluso en quienes no adelgazan de forma visible o tienen sobrepeso. Por eso, durante el tratamiento, la prioridad es mantener el peso y la fuerza, no adelgazar.
Esté atento a la pérdida de peso
Avise al equipo si pierde, sin proponérselo, más de:
También conviene avisar si el apetito ha disminuido mucho, si está comiendo menos de la mitad de lo que comía o si siente que está perdiendo fuerza.
Proteína en todas las comidas
La proteína es lo que protege los músculos. Incluya una fuente en cada comida, también en las meriendas: huevos, carnes, pollo, pescado, leche, yogur, quesos, frijoles, lentejas y garbanzos. Cuando la comida no alcanza, el equipo puede indicarle un suplemento nutricional, de preferencia combinado con ejercicio.
Consejos para los síntomas más comunes
- Náuseas: haga comidas pequeñas varias veces al día, en un lugar ventilado y lejos del olor de la cocina. Los alimentos fríos, secos o cítricos y el jengibre suelen ayudar. Beba líquidos entre las comidas, no durante ellas.
- Falta de apetito y sensación de estómago lleno: coma poco cada vez, cada dos o tres horas, dando prioridad a los alimentos más nutritivos. No espere a tener hambre.
- Llagas en la boca: prefiera alimentos blandos y fríos o a temperatura ambiente. Evite los muy calientes, ácidos, picantes, duros o secos. Cuide especialmente la higiene bucal después de comer.
- Boca seca: beba pequeños sorbos de agua a lo largo del día, prefiera alimentos jugosos y con salsas, y use caramelos o chicles sin azúcar.
- Cambios en el gusto: el sabor metálico mejora con aceite de oliva, limón o miel. Las hierbas, los condimentos naturales y los platos coloridos hacen la comida más atractiva. Coma lo que le resulte más sabroso ese día.
- Diarrea: beba abundante líquido, como agua, agua de coco e infusiones. Haga comidas pequeñas y evite las grasas, la leche y los alimentos que producen gases. La manzana sin cáscara, el plátano y la tapioca suelen ayudar. Una diarrea fuerte debe comunicarse el mismo día.
- Estreñimiento: frutas, verduras, mucha agua y movimiento.
Seguridad de los alimentos
Con las defensas bajas, la higiene de los alimentos se vuelve más importante: lávese bien las manos y lave bien los alimentos, cocine bien las carnes y los huevos, prefiera leche y quesos pasteurizados, use agua filtrada y evite la comida de procedencia dudosa.
Mitos que pueden perjudicar
- "Existe una dieta que cura el cáncer." No existe. Las dietas cetogénicas, alcalinas, de ayuno o muy restrictivas no se recomiendan durante el tratamiento y pueden hacerle perder peso y músculo. La comida no cambia el pH de la sangre.
- "Lo natural no hace daño." Los tés concentrados, las hierbas y los productos fitoterapéuticos pueden interferir con la quimioterapia y volverla menos eficaz o más tóxica. Informe al equipo de todo lo que usa.
- "Las vitaminas extra ayudan." En algunos estudios, las dosis altas de vitaminas y antioxidantes durante la quimioterapia se asociaron con más recaídas de la enfermedad. Tome solo los suplementos que le indique el equipo, de preferencia según sus análisis.
- "El suero de vitaminas fortalece las defensas." Los protocolos inyectables de vitaminas y minerales que se venden a pacientes con cáncer no tienen base científica.
- Los probióticos en cápsulas no se recomiendan cuando las defensas están bajas, porque existe riesgo de infección.
- "El azúcar alimenta el tumor." Explico este mito en otro artículo.
Después del tratamiento
Cuando termina el tratamiento, conviene adoptar los hábitos que reducen el riesgo de cáncer: muchas verduras, frutas y cereales integrales, poca carne roja y casi nada de carnes procesadas, menos ultraprocesados y bebidas azucaradas, nada de alcohol, un peso saludable y actividad física. Lea también sobre obesidad y cáncer.
Pida que lo evalúe un nutricionista desde el inicio del tratamiento. Lo ideal es que esto ocurra en las primeras semanas después del diagnóstico, antes de que empiece la pérdida de peso.
Fuentes
- Sociedade Brasileira de Oncologia Clínica (SBOC). Guia de Nutrição para o Oncologista, 2.ª edición.
Contenido informativo. Las indicaciones de su nutricionista y de su equipo tienen prioridad.