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Guía práctica

Ejercicio durante y después del cáncer: todo movimiento cuenta

Hacer actividad física es seguro durante la quimioterapia, la radioterapia y los demás tratamientos, y es uno de los mejores remedios contra el cansancio. Vea cuánto hacer, cómo empezar y cuándo detenerse.

Por qué moverse

Durante mucho tiempo, la indicación era descansar. Hoy sabemos que el movimiento hace bien en todas las etapas del cáncer. Los estudios muestran que la actividad física:

  • disminuye el cansancio, uno de los síntomas más comunes del tratamiento;
  • mejora el ánimo y reduce la ansiedad y la tristeza;
  • mejora la calidad de vida y ayuda a mantener la fuerza para las tareas cotidianas;
  • ayuda a dormir mejor.

Cuánto hacer

La meta es llegar a 150 minutos por semana de actividad moderada, o 75 minutos de actividad intensa, combinando:

  • Actividad aeróbica: caminata, bicicleta, baile, natación.
  • Ejercicios de fuerza: pesas, bandas elásticas, pilates, aquagym o el peso del propio cuerpo.
  • Estiramiento y equilibrio: yoga, tai chi, pilates.
LUN30 mincaminataMAR30 min+ fuerzaMIÉ30 mincaminataJUE30 min+ fuerzaVIE30 mincaminataSÁBdescansoDOMdescanso
Una forma de llegar a 150 minutos: 30 minutos cinco días, con fuerza en dos de ellos. Ejemplo ilustrativo; adáptelo a su rutina y a las indicaciones de su equipo.

¿No llegó a los 150 minutos? No pasa nada. Cualquier movimiento es mejor que quedarse quieto. Subir escaleras, cuidar el jardín, pasear al perro: todo cuenta.

Cómo saber si la intensidad es la adecuada

Use la prueba de la conversación:

  • Leve: puede conversar e incluso cantar sin dificultad.
  • Moderada: todavía puede conversar, pero no puede cantar. Este es el punto ideal para la mayoría de las personas.
  • Intensa: no logra mantener una conversación.

Atención: el cansancio del ejercicio es diferente del cansancio del tratamiento. Con el tiempo, usted aprende a reconocer las señales de su cuerpo.

Cómo empezar

  • Empiece cuanto antes, incluso poco después del diagnóstico, a su propio ritmo.
  • Empiece suave y aumente poco a poco. Diez minutos de caminata ya son un buen comienzo.
  • Elija algo que le guste. Es lo que hace que la actividad se convierta en hábito.
  • Si puede, hágalo con el acompañamiento de un profesional de educación física o fisioterapeuta. Ayuda a mantener la regularidad y a hacerlo con seguridad.
  • Hable con su equipo, sobre todo si tiene otras enfermedades, como problemas del corazón.

Cuidados en situaciones especiales

  • Hormigueo en los pies y las manos: prefiera la bicicleta fija a la caminadora y las máquinas a las pesas libres, y tenga cuidado con las caídas.
  • Ostomía (bolsa): evite los deportes de contacto, como el fútbol. Deténgase si hay dolor, hernia o infección cerca de la ostomía.
  • Metástasis en los huesos u osteoporosis: el ejercicio suele ser seguro y beneficioso, pero requiere una evaluación previa y, de preferencia, supervisión. Evite los deportes de contacto.
  • Hinchazón en el brazo o la pierna (linfedema): empiece suave; los ejercicios en el agua ayudan.
  • Anemia: vaya con calma y preste atención a mareos, palidez y falta de aire.

Cuándo no hacerlo o detenerse

  • Fiebre o infección.
  • Dolor fuerte, o cualquier dolor en el pecho.
  • Falta de aire fuera de lo normal, mareo, palpitaciones o desmayo.
  • Cansancio mucho mayor que el habitual, palidez o respiración muy acelerada con poco esfuerzo.

En estos casos, deténgase y hable con su equipo.

Fuentes

  1. Sociedade Brasileira de Oncologia Clínica (SBOC), Instituto Nacional de Câncer (INCA, instituto oncológico nacional de Brasil) y Sociedade Brasileira de Atividade Física e Saúde (SBAFS). Recomendações de atividade física durante e após tratamento oncológico. 2023.

Contenido informativo. Adapte la actividad a su condición, con la orientación de su equipo.